20 de octubre de 2011

Ocho familias de emociones.

Las emociones son estados anímicos que provocan una actividad orgánica que se refleja en distintos tipos de comportamiento.
El estado emocional, proveniente de diferentes estímulos, condiciona a la persona hacia ciertos tipos de comportamientos, tanto a nivel externo como interno.
Las emociones no son entidades psicológicas simples. Constituyen una interacción de diversos aspectos fisiológicos, sociales y psicológicos en un escenario complejo, manifestándose como una respuesta orgánica que obedece a una motivación, una necesidad o la consecución de un objetivo.


Robert Plutchik identificó y clasificó las emociones en el año 1980, proponiendo como emociones básicas que afectarían tanto a los animales como a los seres humanos, 8 categorías que incluyen temor, ira, tristeza, sorpresa, disgusto, alegría, esperanza y aceptación.

Las emociones son un elemento esencial en nuestra conducta adaptativa ante diferentes condiciones vitales. A su vez, estos estados emocionales básicos se combinan creando nuevos rangos que no solo nos diferencian del resto de los animales, sino que también difieren notablemente de una persona a otra.

Combinaciones como la esperanza y la alegría dan paso a un estado anímico que definimos como optimismo. La alegría combinada con la aceptación produce estados como el cariño o el amor. O la sorpresa mezclada con la tristeza nos lleva al desengaño o el desencanto.

La intensidad también difiere en los distintos estados de ánimo y en las consecuentes respuestas que podemos dar en cada situación. Cuanto más intensa sea la emoción más motivada será conducta. Esta situación puede ser positiva o negativa. Así pues, enfado, rabia, furia o ira son manifestaciones emocionales que tienen un mismo origen, pero cuya intensidad obedece tanto a la gravedad de lo experimentado como a la propia personalidad de quien las experimenta.

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